TECNOLOGÌA Y EMOCIONES

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                                EMOCIONES Y TECNOLOGÌA


Hernán Aldana, doctor en biología y embajador de Santillana en Chile, aborda las emociones de los niños frente a la tecnología. Señala que la tecnología es omnipresente y seguirá siendo parte importante de nuestras vidas, pero su uso excesivo en niños y adolescentes puede generar problemas serios. Mientras los adultos pueden autorregularse, los cerebros de los niños están en desarrollo y son más susceptibles a los efectos negativos de la sobreexposición a dispositivos tecnológicos.

El problema se agrava en la adolescencia, etapa en la que se han observado incrementos preocupantes en las tasas de suicidio, especialmente en Estados Unidos, debido al apego a las redes sociales. Aldana destaca que las redes generan ansiedad en adultos, pero es aún más preocupante en jóvenes, quienes buscan gratificación inmediata, lo que puede llevar a depresión y, en casos extremos, al suicidio.

Se recomienda limitar el uso de la tecnología en los niños. Por ejemplo, en bebés menores de 24 meses no se debería exponer a pantallas, y para los niños de entre 2 y 5 años se sugiere limitar el uso a una hora diaria. A partir de los 5 años, el uso debe ser aún más controlado, evitando su exposición durante estudios, comidas y antes de dormir. También se aconseja que los adolescentes no usen redes sociales antes de los 16 años y que el acceso a smartphones sea controlado, idealmente a partir de los 12 o 14 años.

         

 

La educación sobre los riesgos de la tecnología debe empezar en casa y en las escuelas, abordando temas como el ciberacoso y el grooming. También se observa que en muchos países se están prohibiendo los teléfonos celulares en las escuelas, ya que interfieren con el aprendizaje, especialmente en materias como matemáticas.

Finalmente, Aldana sugiere que, al igual que se regulan sustancias como el alcohol en menores, podría ser necesario implementar leyes que restrinjan el acceso a la tecnología para los niños, dado el impacto negativo que esta sobreestimulación está generando en sus cerebros. Aunque la tecnología es útil, su uso debe ser manejado con cuidado y en función de la edad y el desarrollo del niño.

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